¿Qué son los humedales? ¿Cuál es su importancia? ¿Por qué son fuente de vida?, estas y otras preguntas nos responde Gina Castillo Picazo e integrantes de la Dirección de Designaciones Internacionales y Atención de sitios Ramsar. Veamos.

¿Qué son los humedales y cuál es su importancia?

Los humedales son zonas de transición donde la tierra y el agua se encuentran, funcionando como ecosistemas mixtos que permanecen inundados o saturados de agua (dulce, salada o salobre) de forma permanente o temporal, creando condiciones únicas que permiten el desarrollo de vegetación y de fauna adaptadas específicamente a estos ambientes. Hablar de humedales es hablar de agua y de vida. El agua y los humedales son interdependientes e inseparables.

Se incluyen los ecosistemas de agua dulce, los marinos y los costeros, como ríos y lagos, los acuíferos subterráneos, los pantanos y marismas, los pastizales húmedos, las turberas, los estuarios, los deltas y las marismas, los manglares y otras zonas costeras, los arrecifes de coral e incluso algunos cuerpos de agua artificiales como embalses y estanques.

Son ecosistemas muy valiosos del planeta, indispensables para los seres humanos y la naturaleza por los beneficios y servicios que proporcionan al ser fuente vital de agua dulce, refugio de biodiversidad, ayudar a mitigar el cambio climático, proteger a las comunidades ante fenómenos climáticos extremos y sustentar diversas e importantes actividades productivas.

A nivel mundial, los humedales son esenciales para mantener el equilibrio ambiental y el bienestar de millones de personas en todo el mundo.

¿Qué problemas enfrentan los humedales en otros países? ¿Es diferente según el continente?

La pérdida y degradación de los humedales es una preocupación global que afecta a todos los continentes. Actualmente, estos ecosistemas se pierden a un ritmo promedio de 0.52 % anualmente, y cada año desaparecen más humedales de los que se logran restaurar o proteger.

Los humedales en el mundo enfrentan una creciente presión derivada de las actividades humanas y los efectos del cambio climático. Entre los principales factores se encuentran la urbanización, la expansión de la infraestructura, la industrialización, la agricultura, el cambio en el uso del suelo, la introducción de especies invasoras, las sequías y la disminución de los recursos hídricos que están provocando la transformación y degradación de estos ecosistemas.

Aunque la intensidad y naturaleza de estas amenazas es diferente entre regiones, todas representan un riesgo para la biodiversidad, la disponibilidad de agua, el equilibrio ecológico y el bienestar de las comunidades que dependen de los humedales, lo que hace indispensable fortalecer su conservación y manejo.

Los humedales han sido históricamente uno de los ecosistemas más amenazados y con mayor degradación. Se estima que desde 1900 hasta la actualidad se ha perdido el 64 por ciento de ellos a en el mundo, producto en gran medida de la falta de valor que se les asignó a través de los siglos, siendo considerados por mucho tiempo como tierras con poca o nula productividad, sitios que eran foco de enfermedades e inclusive como áreas que únicamente servían para verter y arrojar desechos.

A causa de la creciente preocupación internacional por su rápida pérdida y degradación, surgió en la década de 1960 la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, considerada la más antigua de las convenciones ambientales mundiales y el primero de los tratados modernos de carácter intergubernamental sobre conservación y uso sostenible de los humedales.

La también conocida Convención Ramsar, cuyo nombre proviene desde su adopción en la ciudad iraní de Ramsar en 1971, entró en vigor en el año de 1975. Nuestro país se adhirió oficialmente a la misma en 1986, inscribiendo a la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, en Yucatán, como su primer Sitio Ramsar.

¿Qué problemas enfrentan en México?

México también enfrenta grandes desafíos por la pérdida de sus humedales por amenazas relacionadas con el crecimiento urbano, el cambio en el uso del suelo, la contaminación, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la introducción de especies exóticas y el impacto del cambio climático.

Sin embargo, desde su adhesión a la Convención Ramsar, nuestro país ha declarado hasta el día de hoy 144 humedales de importancia internacional que representan una superficie de más de 8 millones de hectáreas, siendo el segundo país con el mayor número de sitios registrados a nivel mundial, reconociendo que su conservación y protección es esencial para garantizar un futuro más sostenible.

Es importante mencionar que en las últimas décadas se han implementado estrategias y diversas iniciativas orientadas hacia la restauración y conservación de los humedales, las cuales han tenido resultados positivos para la recuperación de áreas degradadas, la regeneración de la biodiversidad y la mejora de la calidad del agua; sin embargo, persisten importantes retos para consolidar y ampliar estos esfuerzos a escala nacional.

Los humedales de México además de ser brindar servicios ambientales esenciales para el desarrollo económico y social también son ecosistemas reconocidos por albergar un inmenso patrimonio cultural.

Existe un vínculo profundo e histórico entre los humedales y el conocimiento tradicional, particularmente con las comunidades indígenas y locales que han convivido con estos ecosistemas durante cientos de años, desarrollando saberes ancestrales que han permitido su uso sostenible y conservación.

Los saberes y conocimientos tradicionales relacionados con los humedales son un legado invaluable. Proteger nuestros humedales significa preservar la memoria biocultural de México y asegurar un futuro donde la diversidad natural y cultural continúen desarrollándose.

Este año, la Convención Ramsar consciente de la estrecha relación entre los humedales y las comunidades que dependen de ellos, adoptó el lema “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural”, invitando a reflexionar sobre la importancia de reconocer, valorar y preservar el patrimonio cultural y los conocimientos tradicionales asociados a estos importantes ecosistemas.

 

¿Qué tipos de humedales existen en México y dónde se encuentran?

México alberga una amplia diversidad de humedales que se distribuyen desde las costas hasta las zonas áridas del interior del país. Los humedales más extensos se ubican en las zonas costeras; sin embargo, existen en prácticamente todo el territorio nacional.

De acuerdo con el sistema de clasificación de la Convención Ramsar podemos considerar tres categorías principales:

  • Humedales costero-marinos. Son ecosistemas donde el agua dulce del continente y el agua salada del océano entran en contacto, como manglares, marismas, estuarios, arrecifes de coral y praderas de pastos marinos. Un ejemplo es el sitio Ramsar Parque Nacional Cabo Pulmo en Baja California Sur, donde se protege el arrecife con mayor cobertura coralina del Golfo de California.
  • Humedales continentales. Son ecosistemas de agua dulce al interior del continente, que incluye lagos, ríos, arroyos, manantiales, pantanos, cenotes, ciénegas y turberas.  Ejemplo de ellos es el Área de Protección de Flora y Fauna Cuatrociénegas en Coahuila, reconocido por sus manantiales, pozas y especies únicas en el mundo.
  • Humedales artificiales. Originados por la intervención de la actividad humana, pueden incluir embalses, estanques, salinas entre otros. Ejemplo es la Presa de Jalpan en Querétaro, que funciona como refugio vital para decenas de especies de aves acuáticas, tanto residentes como migratorias.

¿Porque no son todos reconocidos por la Conanp?

La Conanp es la autoridad encargada de coordinar la aplicación de la Convención Ramsar en México. En general, su función principal es coordinar los esfuerzos de México para conservar y proteger los humedales de importancia internacional y asegurar que el país cumpla con los compromisos establecidos por la Convención Ramsar.

Esta coordinación incluye mantener la comunicación con el Secretariado Ramsar, coordinar y actualizar la información sobre los humedales mexicanos, preparar los informes nacionales y trabajar con otras instituciones, gobiernos, organizaciones, sociedad y especialistas para cumplir con los acuerdos y decisiones de la Convención.

Actualmente de los 144 sitios Ramsar que existen en México, 39 son coincidentes o se ubican dentro de polígonos de Áreas Naturales Protegidas de carácter federal, otros 51 se corresponden parcialmente y 56 se encuentran fuera de ANP.

De acuerdo con la Resolución VIII.14 de la Convención Ramsar que aborda los lineamientos para la planificación del manejo de los sitios Ramsar y otros humedales, se establece que cada Sitio debe contar con una autoridad responsable de su manejo. Esta autoridad debe ser conocida por todas las personas e instituciones involucradas y tiene la responsabilidad directa de coordinar la planificación, cuidado y manejo del humedal.

En el caso de los sitios Ramsar coincidentes con ANP, la Conanp funge como autoridad de manejo ya sea directamente o en coadyuvancia con otras instancias, esto conforme a sus atribuciones establecidas en el Reglamento Interior de la Semarnat. En el caso de los sitios Ramsar que se encuentran fuera de las ANP se han establecido distintas autoridades de manejo ante la Convención las cuales principalmente se definieron al momento de la designación de los sitios.

¿Qué especies albergan?

Los sitios Ramsar de México son hábitat de una gran diversidad de especies, lo que refleja la importancia de los humedales como refugios de biodiversidad única y de relevancia internacional.

Estos ecosistemas albergan una gran cantidad de especies endémicas y especialmente flora y fauna en alguna categoría de riesgo de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2010. Algunos ejemplos de ello son: el mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle negro (Avicennia germinans) y mangle blanco (Laguncularia racemosa) catalogados como especies Amenazadas; también diversas especies de ajolote (género Ambystoma), que habitan en ecosistemas lacustres del centro del país, muchas de ellas endémicas y en categoría de riesgo;  el pato mexicano (Anas diazi) o el avetoro norteño (Botaurus lentiginosus), especies Amenazadas que dependen enteramente de la salud de los ambientes acuáticos para sobrevivir; las seis especies de tortugas marinas, laúd (Dermochelys coriacea), golfina (Lepidochelys olivacea), caguama (Caretta caretta), verde o prieta (Chelonia mydas), carey (Eretmochelys imbricata) y lora (Lepidochelys kempii) presentes en las aguas mexicanas y en zonas de playa para anidar, todas catalogadas En Peligro de Extinción; estas, entre muchas otras especies importantes.

¿Qué diferencia a un humedal de un Sitio Ramsar?

Un humedal es un ecosistema valioso por sí mismo; sin embargo, no todos cuentan con la designación como Sitios Ramsar. Un humedal obtiene esta designación cuando es reconocido por la Convención de Ramsar por su relevancia ecológica, biológica o hidrológica, así como por los beneficios que aporta a las personas y al medio ambiente a nivel internacional.

Esta designación no solo destaca la importancia de conservar estos Sitios, sino que refleja también el compromiso que adquieren los países para promover su protección y uso sostenible.

Mensaje final a nuestros lectores

La conservación de los humedales representa uno de los grandes retos ambientales de nuestro tiempo y requiere del compromiso y la participación de múltiples actores representados en los diferentes niveles de gobierno, instituciones, comunidades, academia, organizaciones y sociedad.

Nuestros humedales son fuente de vida, identidad y de bienestar, y forman parte de la historia de las comunidades que han aprendido a vivir y prosperar junto a ellos.

Por ello, proteger los humedales significa preservar el patrimonio natural y cultural de México.

Elaboró: Víctor Spencer López