El aviturismo se define como aquella práctica en la que las personas se desplazan de sus lugares de origen para observar aves en su hábitat natural; se considera una actividad específica del turismo de naturaleza y, cuando se practica de acuerdo con las pautas de la sustentabilidad y conservación ambiental, puede insertarse en la gama de servicios del ecoturismo.
A nivel internacional, se trata de una de las actividades de turismo de naturaleza de mayor crecimiento, generando efectos económicos considerables; en su artículo sobre aviturismo y oportunidades para las comunidades rurales y la conservación de la biodiversidad publicado en el 2022, Schwoerer y Dawson comentan que el aviturismo suele atraer a personas de un estrato poblacional de ingresos medios a altos, provenientes principalmente del norte global.
México cuenta con varios aspectos que lo convierten en un destino idóneo para el aviturismo. Primero, como mencionan Cantú et al. en su publicación Riqueza alada: El crecimiento del aviturismo en México del año 2020, la cercanía a los mercados importantes del aviturismo de Canadá y EE.UU, además de un creciente interés en esta actividad a nivel nacional.
Segundo, la alta biodiversidad, con un total de 1,124 especies registradas según la página Aves de México de la CONABIO, actualizada por última vez en 2024, representando cerca del 10.6 % de las especies del mundo, muchas de ellas endémicas o semiendémicas.
Tercero, muchos de los sitios para la observación de aves ya forman parte de áreas naturales protegidas y, cuarto, la presencia de comunidades locales en la cercanía de los sitios de interés. Estas comunidades pueden fungir como anfitriones para los avituristas que los visitan de otros lugares, proveyendo servicios de hospedaje, alimentación y sobre todo de guía. En este contexto, las personas locales se valen de su conocimiento del hábitat, además de salvaguardar la conservación de las aves y monitorear sus poblaciones. En el mejor de los casos, de acuerdo con una publicación reciente de Ortega et al. (2025), las comunidades pueden ser las protagonistas del aviturismo, estableciendo un verdadero aviturismo comunitario.

Actualmente, en el marco del proyecto PEE-2025-G-901, financiado por la SECIHTI, un grupo multidisciplinario compuesto por personas investigadoras y estudiantado, algunos de ellos también observadores de aves (o “pajareros”) apasionados, liderado por la Universidad Nacional Autónoma de México, con la participación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y de la Universidad Autónoma de Baja California estudian el potencial del aviturismo comunitario en México. Hasta la fecha, se reconoce el gran potencial de esta actividad y ejemplos donde las comunidades locales han logrado insertarse en el aviturismo, en sintonía con la conservación. Sin embargo, también se identifican desafíos importantes que todavía limitan su desarrollo y su óptima contribución a la conservación ambiental y al bienestar local.
Las costas del estado de Yucatán son un buen ejemplo para esta situación: Se cuenta con una buena accesibilidad, la presencia de operadoras turísticas especializados y una red de áreas naturales protegidas federales y estatales a lo largo de prácticamente todo el litoral. Pero, no todos los ecosistemas se protegen de la misma manera; mientras que, por ejemplo, los sitios de anidación del flamenco americano, especie bandera de la región, cuentan con un alto grado de conservación, las especies endémicas que habitan las dunas como la matraca yucateca y el colibrí tijereta mexicano, enfrentan una preocupante pérdida de hábitat por desarrollos inmobiliarios. En el caso del flamenco, si bien su hábitat está relativamente bien protegido, el turismo también muestra prácticas nocivas, al acercarse demasiado y en grandes cantidades, estorbando y ahuyentando la especie; a nivel internacional distintos estudios como el de Potvin et al. (2024) han demostrado los efectos negativos de este tipo de estrés en las aves, afectando su distribución y sus tasas de reproducción.

A través de entrevistas con personas locales, expertas y en foros de discusión, la investigación busca identificar vías para afrontar estos y otros problemas del aviturismo (por ejemplo, la brecha de género entre los guías de aviturismo, la contaminación o la explotación de lugares de aviturismo por agencias externas sin generar beneficios locales), generando estrategias para que pueda ser una actividad beneficiosa en las áreas naturales protegidas.
En este sentido, te invitamos a que cuando viajes a un área natural protegida, pruebes esta actividad; de preferencia con guías locales con certificación para conocer más acerca de cómo realizar la observación de aves, siempre de una manera respetuosa con el ambiente.

Colaboración especial:
Christoph Neger. Doctor en Geografía. Investigador Titular A de Tiempo Completo adscrito a la Unidad Académica de Estudios Territoriales Yucatán del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación se enfocan en las relaciones entre sociedad y naturaleza, especialmente en el contexto de las áreas naturales protegidas del sur y sureste de México. En su tiempo libre es observador de aves y practica deportes como natación y senderismo.
Nancy Maitrett Bautista. Licenciada en Geografía y pasante de la Maestría en Geografía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus investigaciones se enfocan en el desarrollo del turismo en Áreas Naturales Protegidas y en el manejo del fuego. Cuenta con experiencia internacional de haber llevado parte de sus estudios en la Universidad de Viena y la Universidad de Berna. Sus pasatiempos son la lectura y las actividades deportivas, en especial el tenis.
Zanya Cruz Acosta. Pasante de la Licenciatura en Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde hace dos años encontró su pasión por la observación de aves; en sus intereses de investigación integra este afán por las aves y su preocupación por la desigualdad de género en el turismo de naturaleza. Además, participa activamente en iniciativas comunitarias de conservación ambiental y en su tiempo libre practica alpinismo de alta montaña.
Para saber más:
Cantú, J. C., García, E., González, G. M., y Sánchez, M. E. (2020). Riqueza alada: El crecimiento del aviturismo en México. Defenders of Wildlife. https://doi.org/10.13140/RG.2.2.31357.59364
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad [CONABIO], (2024). Aves de México. Biodiversidad mexicana. Recuperado de: Aves de México | Biodiversidad Mexicana
Ortega R., Mendoza A., y Calderón R. (2025). Aviturismo comunitario en México: un diagnóstico nacional. Sociedad y Ambiente, 28, 1-12. https://doi.org/10.31840/sya.v2025i28.3099
Potvin, D. A., Gilby, B. L., Anderson, M. K., y Watson, N. I. M. (2024). Effects of temporal variations in ecotourist noise on an avian community: A case study from a UNESCO World Heritage Site. Journal of Ecotourism, 23(3), 328–346. https://doi.org/10.1080/14724049.2023.2202361
Schwoerer, T., y Dawson, N. G. (2022). Small sight—Big might: Economic impact of bird tourism shows opportunities for rural communities and biodiversity conservation. PLOS ONE, 17(7), e0268594. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0268594