La primera vez que escuché sobre ilustración científica no fue mientras cursaba la licenciatura en biología si no en una conversación con mi profesora de arte. Recuerdo el asombro que sentí al poder nombrar todos aquellos esquemas, dibujos e ilustraciones que acompañaban los textos de libros en los que podía perderme por horas y las veces en que me preguntaba quienes o como se realizaba.

Varios años más tarde el interés por aprender a dibujar y pintar con distintas técnicas me llevo a inscribirme a mi primer curso formal de ilustración científica, fue así como coincidí con mi profesora Julia Rouaux, Dra. en ciencias naturales e ilustradora científica.  A través de ella conocí los fundamentos de la disciplina, el uso del grafito y la tinta y el trabajo de Maria Sibylla Merian.

 Lucanus cervus, ciervo volante (2024) por Miriam Vargas L.

La ilustración científica conjunta el arte y la ciencia y a través de las imágenes desarrolla conceptos científicos de forma precisa, clara y objetiva. Con ayuda de técnicas tradicionales y/o digitales logra describir seres vivos, procesos biológicos como la fotosíntesis, recrear escenarios del pasado o actuales, incluso se puede utilizar para hacer proyecciones de probables eventos. No solamente es empleada en biología en física, medicina, arqueología, odontología, astronomía y geología también hacen uso de ella.

Bocetos en grafito y tinta china por Miriam Vargas L.

Su origen formal comenzó en el siglo XVI, pero es durante el siglo XVII y XVIII cuando alcanza su máximo esplendor con las expediciones marítimas y la necesidad de conocer y clasificar a los seres vivos. Como en otros ámbitos en sus inicios fue desarrollada solo por hombres pues las actividades de las mujeres se restringían a las labores religiosas, domésticas y a la crianza.

Poecilostreptus cabanisi, tangara chiapaneca (2025) por Miriam Vargas L.

En aquellas familias cuyo sustento económico dependía de un taller de pintura y/o grabado algunas veces las mujeres podían aprender del oficio a través de sus padres, hermanos o esposos. Ese fue el caso de Maria Sibylla Merian quien nació en Fráncfort en 1647, desde pequeña estuvo influenciada por el arte y mostró gran curiosidad por los insectos, a los trece años comenzó a criar orugas una tarea que continuo durante más de cincuenta años.

Su conocimiento y capacidad para retratar plantas e insectos proporcionarían bases tanto para el desarrollo de la entomología como de la ecología moderna, pero ella nunca lo sabría. Con limitadas herramientas y una pasión que la acompañaría durante toda su vida, las ilustraciones de Maria retrataron un proceso biológico que hoy en día es común escuchar, la metamorfosis.  

En una época donde se creía que la vida surgía de manera espontánea a partir de la materia inerte, sus ilustraciones reflejaban lo contrario. En ellas se detallaba el ciclo de vida completo de los insectos desde el huevo hasta la mariposa, demostrando la continuidad biológica.   

Maria rompió con la tradición estética de retratar la naturaleza a partir de muestras colectadas carentes de movimiento utilizando la observación directa y el dibujo del natural para plasmar a los animales y plantas llenos de vida. Ella combino el arte con observaciones precisas y logro representar procesos completos y complejos.

Su primera obra fue “El nuevo libro de las flores” publicada en 1675, donde reunía ilustraciones de flores a menudo acompañadas de insectos y con un gran rigor botánico para la época que fueron utilizados para realizar bordados y pinturas en lino y seda.

Cumplió con las exigencias sociales, pero nunca dejó de lado sus intereses personales y un año después de tener a su primera hija, en 1670, publicó su segundo libro, “La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral”, en la que reunía sus observaciones e ilustraciones sobre el ciclo de vida de polillas y mariposas, así como las plantas de las que se alimentaban en cada etapa.

Orugas, mariposas (Arsenura armida) y flor (Erythrina fusca) por Maria Sibylla Merian

En 1685, se divorció y junto con sus dos hijas se mudó a Holanda, con su trabajo como profesora de arte y con la venta de sus pinturas y libros pudo conseguir independencia financiera y solventar a su familia y proyectos científicos.

En 1699 cuando las mujeres tenían que viajar acompañadas de padres o maridos para realizar trabajos relacionados con la historia natural, Marie junto con Dorothea, una de sus hijas, trazaron un camino distinto, embarcando a Surinam con la misión de recolectar ejemplares de flora y fauna exótica, siendo, probablemente las únicas mujeres europeas que viajaba de forma independiente en servicio de la ciencia durante ese periodo.

Sin el entrenamiento y experiencia que requerían las exploraciones, asumieron la tarea y el resultado de esta aventura fue un tercer libro “Metamorfosis de los insectos de Surinam”, escrito en latín, holandés y francés, donde se retrataba más de cien especies de seres vivos que nunca habían sido descritos y vistos por ojos europeos. En esta tercera obra Johana, la hija mayor de Marie, también participo.

El libro se centró en el estudio de plantas, arañas, insectos, aves, anfibios, reptiles y mamíferos, mostrando las relaciones ecológicas en el entorno natural, como la depredación, ilustrados a tamaño real y con el gran detalle que la caracterizaba, convirtiéndose en un precedente para la ecología moderna. Sus hijas dieron continuidad al trabajo de su madre después de su muerte en 1717.

Rama de cerezo de las Indias Occidentales con mariposa morfo de Aqiles  (1702-1703) por Maria Sibylla Merian

En su momento, los prejuicios de género y la falta de una educación formal científica desacreditaron las contribuciones de Maria, el idioma en el que estaban escritas sus publicaciones también limito su alcance y hasta el siglo XX su trabajo fue revaluado y reconocido. Actualmente, en honor a ella, mariposas, escarabajos y plantas llevan su nombre y nos recuerdan su historia.

Casi veinte años después de su muerte, en 1735, Elizabeth Simpson Blackwell, se convertía en la primera mujer británica en compilar y publicar un libro que documentaba las propiedades medicinales de las plantas y hierbas e incluía ilustraciones que permitían identificarlas.

Un Herbario curioso”, título del libro, incluía 500 ilustraciones de las plantas más utilizadas en esa época y fue bien recibido por médicos y boticarios, sus páginas contenían información sobre la descripción de las plantas, su apariencia en términos de tamaño y hábito de crecimiento, lugares en los que se podía encontrar, propiedades e instrucciones para la elaboración de ungüentos y preparaciones medicinales, así como el uso ante diversas dolencias. Antes de su obra no existía nada similar en Inglaterra.

Lámina botánica de Taraxacum officinale por Elizabeth Blackwell

Las contribuciones de Elizabeth no se limitan a la medicina, su conocimiento también se ve reflejado en el arte, pues con paciencia, examinaba y dibujaba del natural las plantas en el Jardín Botánico de Chelsea posteriormente transfería los trazos a una placa de cobre para realizar los grabados y finalmente los coloreaba a mano. Todas estas acciones con el fin de recaudar dinero para pagar las deudas de su marido y liberarlo de prisión. Una vez que Elizabeth tenía listas las láminas, él proporcionaba la nomenclatura científica y los usos y nombres comunes en diferentes idiomas. Tras años de intenso trabajo logro liberar a su esposo, quién en 1747, fue decapitado. Después de este suceso no se tiene más registro de ella hasta su muerte en 1758.

Su obra fue impresa durante décadas después de su descenso y gracias a la publicación Herbarium Blackwellianum Emendatum Et Auctum, una versión expandida y más grande escrita en latín y alemán su trabajo tuvo mayor reconocimiento, pero sus ojos no pudieron verlo.

Muchas vidas y luchas pasaron hasta llegar a la historia de la Mtra. Elvia Esparza quien ha dejado huella en la ilustración científica de México.

Sus estudios comenzaron en 1959 en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda del Instituto Nacional de Bellas Artes y el vínculo con la biología surgió a partir de un anuncio en el periódico en el que se solicitaba una persona que realizara dibujo botánico.

Ilustración Echinocactus platyacanthus por Elvia Esparza

Durante años ilustro la biodiversidad mexicana, formo parte del Laboratorio de Ilustración científica del Instituto de Biología de la UNAM y por su trabajo fue galardonada en dos ocasiones con medalla de oro por la Royal Horticultural Society de Londres.

Por medio del grafito, acuarela y tinta las aves, insectos, mamíferos y plantas quedaron plasmadas en diversas publicaciones científicas, libros y calendarios. El copal, una especie de árbol fue bautizada con su nombre, Bursera esparzae.

Con la obra Echinocereus polyacanthus, formó parte del libro “1000 años de arte botánico”, publicación que reúne las mejores ilustraciones científicas en todo el mundo. En febrero de 2026 durante el XXII Congreso Mexicano de Botánica recibió la presea “Atanasio Echerverría” al mérito en la ilustración botánica. A diferencia de las ilustradoras anteriores la Mtra. Elvia Esparza ha podido ver el impacto de su arte y ser reconocida por su labor.

Sin duda, son un gran ejemplo e inspiración para las nuevas generaciones su legado ha brindado distintas perspectivas en el campo del arte, gracias a sus trazos se tiene registro de la biodiversidad o procesos biológicos que quizá de otra manera hubiera tomado más tiempo o incluso no existirían. Su capacidad de traducir información científica a una imagen ha facilitado, impulsado e incrementado el conocimiento en diversas áreas de la ciencia. Hoy en día es necesario seguir dándoles voz y el lugar e importancia histórica que merecen.

Ejemplos de ilustraciones científicas por Miriam Vargas L.

Los seres humanos aprendemos por medio del comportamiento gracias a nuestros referentes descubrimos el mundo, lo que nos gusta y aquello que somos capaces de realizar, cuando una niña, joven o mujer tiene el ejemplo de una figura femenina exitosa se siente representada y con ello se amplía el horizonte de sus posibilidades. Si estas experiencias de vida se desconocen no hay forma de sentirse identificada y en consecuencia las opciones se reducen y moldean a roles establecidos. Una acción tan cotidiana como hacer un dibujo sobre una hoja de papel y una historia que inspire puede ser el comienzo de una gran ilustradora científica.

Desarrollo de la obra Parasaurolophus walkeri, (2024) por Miriam Vargas L.

Conocer estas historias a temprana edad puede tener un impacto profundo en decisiones futuras, por ejemplo, si una niña o joven conoce los obstáculos a los que se enfrentaron otras personas y se le invita a analizar como los superaron pueden adquirir seguridad para vencer sus propias dificultades y alcanzar sus metas. Con las preguntas adecuadas se puede desarrollar su curiosidad e invitar a cuestionar lo impuesto.

Aunque nos enfrentamos a nuevos retos sé que las mujeres seguirán creando y ocupando espacios en laboratorios, herbarios, colecciones científicas y aulas, donde las horas pasaran mientras observan, estudian y dibujan plantas, animales, hongos o células.

Puedo imaginarlas después de una larga caminata en medio de la selva, abriendo su bitácora entre mosquitos y con ayuda de un lápiz atentas a capturar todo lo que sus ojos puedan para después llevar esta información a artículos científicos, libros, museos, hospitales.

Boceto de palma en la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, Veracruz por Miriam Vargas L.

Seguramente también estarán subiendo un andamio y utilizando las paredes como lienzo para ilustrar distintos seres vivos, describiendo procesos quirúrgicos, representando soluciones para mitigar el cambio climático, involucradas en proyectos de conservación, ilustrando descubrimientos arqueológicos, representando animales extintitos o creando material de divulgación científica.

Y probablemente sean ellas quienes sintiéndose atraídas por la historia y los procesos artísticos se conviertan en las nuevas investigadoras que traigan de las sombras otro nombre silenciado.

Proceso del Mural colectivo Tributo a las aves mexicanas, Trogon elegante (2024) por Miriam Vargas L.

por Miriam Vargas L

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Instagram: @naturailustra

Agradecimientos

A Rosario Torres por el tiempo y cada comentario. Gracias por ser puente y apoyo para que este texto naciera.

Fuentes consultadas

BBC. (2017). Maria Merian, la alemana que descubrió la metamorfosis cuando tenía 13 años e hizo un trabajo único en Sudamérica. Science Stories.

Martínez Pulido Carolina. (2014). Maria Sibylla Merian, una valiente entomóloga. Mujeres con Ciencia. Rouaux, Julia. (2015). Dibujando bichos: la ilustración científica en la entomología. Revista del Museo de la Plata 27. Pp:25-32.

Salcedo, Meza Concepción. (2007). ¿Quién es Elvia Esparza Alvarado?. Revista ¿Cómo ves? 107.

Santillan, Luisa. (2015). Elvia Esparza Alvarado: la ilustración científica, un idioma en imágenes. DGDC-UNAM.

Tyrrell, Katherine. (s.f.). Una introducción a Elizabeth Blackwell y “Un herbario curioso”. Botanical art and artist.