
Dispersos en la superficie terrestre del planeta y en sus costas, existen ecosistemas especializados que están temporal o permanentemente inundados y que contribuyen a regular el clima, capturar carbono, sostener la biodiversidad, mantener el ciclo del agua y los medios de vida de las personas.
Se trata de los humedales, ecosistemas que conectan suelos y agua. Pueden ser continentales, costeros y marinos, naturales o artificiales, de agua salada o dulce, corriente o estancada, pero siempre resguardando al vital líquido y a la biodiversidad.

A nivel mundial los humedales abarcan más de 12,1 millones de km2, aproximadamente el 6 % de la superficie terrestre del planeta, y lo más importante: proporcionan agua a la humanidad.
A pesar de su enorme importancia para el sustento de la vida, los humedales son también uno de los ecosistemas más amenazados de la Tierra. La urbanización descontrolada, la contaminación por plásticos, desechos industriales, agroquímicos y mineros, la sobreexplotación de sus recursos, la agricultura y ganadería intensiva, así como el cambio del uso del suelo entre otras causas antropogénicas y naturales, como el cambio climático, están acelerando su desaparición.
De ahí la importancia que tiene el Día Mundial de los Humedales, celebrado el 2 de febrero de cada año y que en este 2026 se posiciona con el lema “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”, poniendo énfasis en los sistemas de conocimientos de las comunidades que habitan junto a ríos, marismas, ciénegas y manglares desde hace generaciones, y reconociendo que los conocimientos tradicionales siguen siendo una de las maneras más eficaces de mantenerlos.

Los humedales de la Región Planicie Costera y Golfo de México
En México, hay una región que destaca por la abundancia de sus humedales y la importancia ecológica, económica y cultural que éstos tienen: la Región Planicie Costera y Golfo de México (RPCGM).
La RPCGM tiene 20 Áreas Naturales Protegidas (ANP) reconocidas a nivel mundial por su alto valor ambiental, 4 de éstas son también Reservas del Programa El Hombre y la Biosfera (MaB Unesco), además de contar con 14 sitios Ramsar (sR), de los cuales 7 se gestionan como ANP de la región.

Esta hermosa región alberga gran biodiversidad y diferentes culturas que habitan en los estados de Tamaulipas, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Tabasco y Campeche.
Su orografía permite la conexión de diversos ecosistemas y posee grandes cantidades de agua, que desde su nacimiento en las montañas trasporta sedimentos y nutrientes a través de ríos, arroyos, lagos y valles, alimentando pantanos, lagunas, manglares, marismas y esteros, hasta llegar al mar, donde pastos marinos y arrecifes mantienen inmensurables criaderos marinos.
Aquí, el agua y la tierra conforman una extensa red de humedales continentales, costeros y marinos, que van de las cumbres más altas de nuestro país, hasta llegar al mar, conectando paisajes, naturaleza y personas.

Reserva de la Biosfera Wanha’. FOTO: Brigada Comunitaria RBW
Los ecosistemas de humedales de esta región presentan distintas categorías descritas en la Convención Ramsar, y son de gran relevancia por la capacidad de almacenamiento de agua y carbono. También proporcionan medios de vida para el desarrollo de los pueblos y son fuente de inspiración y elementos inherentes de su cultura.
México es un país rico en humedales, y actualmente tiene 144 designados como de Importancia Internacional (sitios Ramsar) en la Convención de los Humedales, los cuales cubren una superficie de más de 8.7 millones de hectáreas.
En estos sitios se promueve la protección, conservación y restauración de manglares, lagunas, esteros y sistemas arrecifales esenciales para la biodiversidad, la regulación del clima, la recarga de agua y el refugio de aves migratorias y especies endémicas, de acuerdo con los principios de la citada Convención.
Pero eso no es todo, algunos de los ríos más caudalosos de México (Grijalva, Usumacinta, Papaloapan y Coatzacoalcos) circulan por esta región, que cuenta con el sistema de humedales costeros más grande de nuestro país: Cañón de Usumacinta-Wanha’-Grijalva-Pantanos de Centla y Laguna de Términos.

Otros ecosistemas que destacan en la RPCGM son los bosques y selvas perennifolias y caducifolias; bosques de coníferas y encinos; bosques de niebla; vegetación hidrófila; selvas húmedas; selvas secas; manglares y marismas.
Las especies de animales más emblemáticas en la región incluyen mamíferos como el manatí y la nutria, el delfín nariz de botella, reptiles como las tortugas marinas (carey, lora, verde) y el cocodrilo de pantano. En la fauna terrestre destacan el jaguar, el ocelote, el tapir y las aves endémicas y migratorias. También son de gran importancia los peces, crustáceos y moluscos, que sustentan buena parte del alimento de las comunidades y destacan por su alto valor económico en el país.

El agua y su conectividad en la región
La conectividad ecológica del territorio es uno de los atributos más importantes para favorecer la adaptación de la biodiversidad al cambio climático, pues un paisaje bien conectado permite que las especies puedan migrar hacia sitios que tengan características favorables para su supervivencia.

En la RPCGM, uno de los elementos de mayor conectividad es el agua. Su tránsito, acumulación y distribución en distintos ecosistemas de humedales conforman una de las regiones hidrológicas más prominentes del país.
Algunos de los sistemas más conectados en la región son los ecosistemas de montaña y arrecifes, representando a los primeros los Parques Nacionales Pico de Orizaba y Cofre de Perote, que desde sus humedales alpinos forman ríos y lagos, cuyo fluir cuesta abajo da pie a sistemas intermitentes de arroyos, lagunas interdunarias, popales y ciénegas de agua dulce, manglares y esteros, hasta llegar a los pastos marinos y arrecifes de coral que forman parte del Sistema Arrecifal Veracruzano.

Otro ejemplo de conectividad es la Reserva de la Biosfera Sierra de Tamaulipas, que abastece de agua a 8 subcuencas, hasta desembocar en los afluentes de las lagunas de los Morales y de San Andrés y la Barra del Tordo, nutriendo ecosistemas de humedales terrestres y acuáticos como lo son las ANP Laguna Madre y Delta del Río Bravo y Santuario Playa Rancho Nuevo, este último sitio por excelencia para el arribo, desove y exportación de crías de tortuga.

Estos flujos continuos e interdependientes de agua, energía, sedimentos, nutrientes y organismos contribuyen al funcionamiento de los procesos ecológicos locales y globales en el planeta.
Por todo esto, la RPCGM es considerada orgullosamente como una “Región de Humedales… desde las montañas hasta el mar”.

Ya lo dijo Musonda Mumba, Secretaria General de la Convención sobre los Humedales: “Dondequiera que la tierra se encuentra con el agua, abunda la vida. Hay humedales en todos los rincones de este hermoso planeta, y éstos son las arterias y venas del paisaje”.
Elaboró: Región Planicie Costera y Golfo de México
FUENTES:
https://www.ramsar.org/es/country-profile/mexico
https://www.atmosfera.unam.mx/el-ciclo-hidrologico-ha-sido-modificado