
El 2 de febrero de 1971, se adoptó la Convención sobre los Humedales, en la ciudad iraní de Ramsar, a orillas del mar Caspio. Este año 2026 está dedicado a conmemorar “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”[1].
La defensa jurídica de los humedales nace a nivel internacional con esta Convención que, aunque en su momento era una política pública más que una norma, hizo que se llamara la atención sobre la importancia de estas zonas para asegurar el equilibrio ecológico, entre las funciones de los humedales se encuentran:
- Son grandes absorbentes de bióxido de carbono.
- Hay anidación de aves migratorias, crustáceos y peces; se alimentan y reproducen.
- Detienen la fuerza de los vientos y el agua del mar, aminorando desastres naturales, y también previenen la erosión e inundaciones.
- Protegen la zona costera.
- Conjuntan una gran biodiversidad, más allá de flora y fauna, también microbiota y otros elementos biológicos necesarios para el equilibrio ecológico.
- Son fuente de actividades productivas y de turismo.
Instrumentos jurídicos
Al revisar la protección de los humedales, y debido a que estos pueden ser interiores o continentales de agua dulce o salobres, costeros y marinos, el régimen jurídico corresponde a varias instituciones, así como las leyes que lo tutelan. La SEMARNAT, a través de la CONAGUA, IMTA, PROFEPA, CONANP, está encargada de vigilar el aprovechamiento, estudio, protección, defensa y conservación de los humedales a fin de garantizar el derecho a un medio ambiente sano,[2] conforme a la Constitución.
Corresponde a la secretaria de Marina, el Ejercito Nacional y recientemente la Guardia Nacional, la protección y resguardo de humedales en el caso de asuntos de seguridad nacional.
Por lo que hace al régimen jurídico de los humedales, igualmente debemos pensar que, más allá de la defensa contra enemigos de la Nación, los humedales son en realidad un asunto de seguridad nacional, no solo militar, también ambiental, patrimonial, de protección civil, de los recursos minerales y naturales.
Todo esto plasmado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, Convenio de Biodiversidad, Convención sobre Humedales, Ley de Aguas Nacionales, Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, y Ley General de Cambio Climático.

Además, los humedales son parte la cultura, alrededor de ellos (pastos marinos, bosques de algas, arrecifes de coral, estuarios, marismas saladas, manglares, bajos de marea, lagos, ríos y arroyos, marismas y pantanos interiores y turberas) se celebran días especiales, festivales, ferias, turismo y sobre todo marcan distintivos de los pueblos indígenas y afromexicanos, así como comunidades agrarias que de ellos se benefician “biocultura”, por eso es importante que este año en el día de los humedales se celebra conjuntamente el Patrimonio Cultural.
Desde hace 50 años, los humedales, han sufrido el deterioro ecológico continuo en el mundo. Con el tiempo, la degradación ha variado, dependiendo de la región o el país, donde factores como el desarrollo urbano y los cambios de uso del suelo han permitido el desmonte o la proximidad de actividades peligrosas. Los humedales sufren porque no sólo absorben carbono, también lo hacen con la contaminación que los rodea, tales como metales pesados, plaguicidas y fertilizantes químicos, etc.; situación que daña a la biodiversidad en ellos.
Por ello, la comunidad internacional se ha reunido para buscar soluciones que protejan el medio ambiente en general y específicamente los hábitats frágiles de los países parte y que a su vez son fundamentales o estratégicos “para conservar al menos el 30 % de las tierras, las aguas y los mares (meta 3)”. En este caso se busca que la restauración y conservación de los humedales puedan contribuir a las 23 metas de la Convención de Biodiversidad y los objetivos de “la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de reducir y estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero, y para cumplir muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, incluido el Objetivo 6.6 de proteger y restaurar los ecosistemas relacionados con el agua. Estos objetivos también contribuyen al Desafío del Agua Dulce y a sus metas de restauración de humedales y protección de ecosistemas de agua dulce.[3]
Su defensa involucra a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, a las poblaciones que viven de ellas, y a las organizaciones internacionales que tienen como objetivo detener los daños al medio ambiente y el cambio climático que afecta a todas las naciones que los poseen.
Asuntos como los que hemos visto en las Áreas Naturales Protegidas de México, como las Marismas de Nayarit, la Laguna de Términos, los Desarrollos turísticos cercanos a Reservas Protegidas en Tulum, y la contaminación del Rio Sonora, son ejemplos vitales para la generación de instrumentos de política pública de protección, conservación y restauración de cuerpos de agua necesarios para el desarrollo económico, social y sustentable de México.
Celebrar la protección de los Humedales debe también implicar la formación y educación ambiental, la transmisión de la importancia biocultural y la trascendencia de ecosistemas tan frágiles pero fundamentales en la riqueza de las naciones.
Autor: Dirección de Asuntos Jurídicos
[1] Día Mundial de los Humedales | The Convention on Wetlands
[2] Artículo 4° Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
[3] Reporte del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal establece una visión transformadora para guiar y apoyar a los países en materia de biodiversidad mediante 4 objetivos y 23 metas.