Defender el medio ambiente en México es, ante todo, un acto de resistencia. Lejos de ser una causa idealizada, el activismo ambiental se enfrenta a un contexto de violencia, criminalización e impunidad. Quienes alzamos la voz por la tierra, el agua o nuestras comunidades, asumimos el riesgo de defender la vida en un país donde esa defensa puede costarnos la propia.
El Día Nacional de las Organizaciones Ecologistas y Ambientales, nos recuerda tanto la fuerza colectiva como los peligros que enfrentamos quienes integramos estos espacios. En un contexto donde prevalecen decisiones orientadas al desarrollo económico, a veces sin una consulta comunitaria efectiva ni un diálogo suficiente con la sociedad civil, las organizaciones ambientales se consolidan como espacios de aprendizaje, acompañamiento y acción colectiva.
En esta lucha convergen juventudes, pueblos originarios, mujeres y colectivos. Las comunidades indígenas, con sus conocimientos ancestrales y modos sostenibles de vida, son pilares en la defensa de la biodiversidad. Sin embargo, también son blanco frecuente de despojo, violencia y criminalización. Su resistencia es inseparable de la lucha ambiental y fortalece procesos de defensa en todo el país.
Las juventudes también estamos presentes, no solo como futuras promesas, sino como protagonistas del presente. Desde barrios, escuelas y colectivos, organizamos círculos de lectura, sembramos huertos, denunciamos injusticias y documentamos violaciones socioambientales. No todo ocurre en grandes organizaciones; muchas veces la resistencia nace entre amigas, en lo cotidiano.

Desde Diario de un Ambientalista, una plataforma creada en el 2020 para visibilizar estas luchas comprendemos que la palabra también es herramienta de defensa. Comunicar, narrar y amplificar las voces comunitarias es parte esencial del activismo. A pesar del adultocentrismo, la precarización y el cansancio, nos mueve la fuerza colectiva y el amor profundo por la vida.
Las cifras lo confirman: México ha sido uno de los países más letales para defensores ambientales. Entre 2012 y 2022, Global Witness registró al menos 197 asesinatos; en 2023, Front Line Defenders señaló que más de la mitad de las agresiones contra personas defensoras estuvieron vinculadas a la protección del territorio. En 2022, el CEMDA documentó 197 agresiones como amenazas, criminalización y vigilancia digital. Lo más alarmante es que más del 98% de estos casos quedan impunes.
Las juventudes también enfrentamos estas agresiones. Cada vez más jóvenes son criminalizados por ejercer su derecho a la protesta. A pesar de ello, seguimos presentes: En Texcoco, donde se frenó un aeropuerto que dañaría un humedal, o en Sinaloa, donde se crean redes de monitoreo ciudadano ante la amenaza de los manglares, en Campeche, donde mujeres jóvenes participan activamente en la defensa del territorio y luchan por integrarse en procesos ejidales históricamente excluyentes; en Quintana Roo, donde colectivos protegen humedales frente al avance inmobiliario y turístico; o en Baja California Sur, donde juventudes y comunidades costeras se organizan para resguardar la vida marina y visibilizar el impacto de las industrias extractivistas en el ecosistema del Golfo.
En Puebla, jóvenes indígenas documentan los efectos de los proyectos con modelos de extracción intensiva en la Sierra Norte; en Oaxaca, comunidades zapotecas defienden sus bosques frente a concesiones mineras, y en Jalisco, colectivos urbanos promueven corredores bioculturales y estrategias de educación ambiental desde las periferias.

La participación juvenil no es decorativa: es propositiva, informada y profundamente arraigada al territorio.
La protección del territorio no recae únicamente en organizaciones civiles. Las instituciones públicas del sector ambiental tienen la responsabilidad de garantizar que los bienes naturales comunes no se conviertan en botín de intereses privados. Para ello, es crucial construir espacios de diálogo respetuoso y efectivo con juventudes, pueblos originarios y comunidades organizadas, reconociendo sus saberes y su papel activo en la defensa socioambiental.
Hoy, más que nunca, necesitamos espacios colectivos e intergeneracionales donde las juventudes no solo participemos, sino que también decidamos. Desde todos los rincones del país, jóvenes luchan por el agua, los humedales, los cerros, las semillas nativas. Lo hacen no por ego, sino por amor.
Este es un llamado urgente: a no soltar la mano de quienes resisten, a fortalecer alianzas, a integrar a quienes cuidan el territorio en la toma de decisiones. Es necesario fortalecer y ampliar los espacios de colaboración existentes entre las instituciones del sector ambiental, las juventudes, los pueblos originarios y las organizaciones sociales, garantizando una participación efectiva y corresponsable en la defensa del territorio.
Porque si defender la tierra es un riesgo, que nos encuentre organizadas. Que nos escuchen, nos consulten y nos integren. La esperanza también se siembra desde lo público, si hay voluntad de proteger a quienes protegen.

¿Cómo puedes apoyar?
- Infórmate y difunde la labor de defensoras y defensores ambientales.
- Participa en actividades organizadas por colectivos y pueblos originarios.
- Exige que se garantice su protección y no se les criminalice.
- Apoya iniciativas de justicia ambiental en tu comunidad.
Por: Natalia Aguilar Serrano
Guardiana del Territorio, Sexta Generación, y creadora de Diario de un Ambientalista. Ingeniera ambiental dedicada al tratamiento de agua residual, a la defensa del territorio y la promoción de la justicia ambiental desde lo comunitario. Forma parte de articulaciones como GYBN México y ENJUVES en el área de fortalecimiento de conocimientos internos.
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Referencias
CEMDA. (2023). Informe sobre la situación de las personas defensoras de los derechos humanos ambientales en México 2022. Centro Mexicano de Derecho Ambiental. https://www.cemda.org.mx/informes-anuales/
Front Line Defenders. (2024). Global Analysis 2023. https://www.frontlinedefenders.org/en/resource-publication/global-analysis-2023
Global Witness. (2023). Standing Firm: The Land and Environmental Defenders on the Frontlines of the Climate Crisis. https://www.globalwitness.org/en/campaigns/environmental-activists/standing-firm/
