Hace tres décadas, un vuelo sobre la costa del Pacífico mexicano cambió la historia de la conservación de la tortuga laúd en el país. Lo que desde el aire parecía un pequeño descubrimiento en una playa más, resultó ser uno de los sitios más importantes del país para la anidación de la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la tortuga marina más grande del planeta. Este hallazgo ocurrió en un contexto preocupante: durante las décadas de 1980 y 1990 México registró una fuerte disminución en las poblaciones de tortugas marinas, y en el caso de la tortuga laúd la caída alcanzó hasta un 90 % en el Pacífico mexicano, lo que encendió alertas entre especialistas y autoridades ambientales. 

El 17 de enero de 1996, un equipo de investigación realizaba un censo aéreo para contar nidos de tortuga laúd a lo largo del litoral. Al sobrevolar la franja costera entre Guerrero y Oaxaca, identificaron una playa con una actividad de anidación sorprendentemente alta. Para confirmar lo observado desde la avioneta, el equipo se internó por caminos de terracería hasta llegar a la zona, nombrada entonces como Llano Grande. Ahí comprobaron que se trataba de una extensa playa de aproximadamente 12 kilómetros donde se estimaron cerca de 900 nidadas. Las comunidades locales ya conocían la presencia histórica de la tortuga laúd en ese sitio, pero para el ámbito científico fue un descubrimiento de enorme relevancia, pues hasta ese momento no se realizaban acciones formales de conservación en la zona. 

Créditos: Laura Sarti

Con el paso de los años, esta playa —hoy llamada Playa Cahuitán— fue reconocida como una de las cuatro playas de “Prioridad I” para la conservación de la tortuga laúd en el Pacífico mexicano, junto con otros sitios clave. Estas playas concentran cerca del 42 % de la anidación de la especie en una franja relativamente corta de costa, lo que resalta su valor estratégico para la supervivencia de la población en el Pacífico oriental. A partir de su identificación comenzaron de manera continua las labores de monitoreo, protección de nidos y generación de información científica, primero impulsadas por instituciones académicas, Kutzari A. C.  y otras organizaciones civiles, posteriormente con la participación activa de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, así como de las comunidades afromexicanas locales, personas voluntarias, estudiantes e investigadoras. 

Crédito: Alejandro Fallabrino

En Playa Cahuitán no solo anida la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), sino también la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) y la tortuga prieta (Chelonia mydas), lo que convierte a este sitio en un espacio fundamental para la conservación de tortugas marinas en México. El trabajo constante durante casi 30 años ha permitido proteger nidos, fortalecer la vigilancia, generar conocimiento y construir alianzas entre ciencia y comunidad. Reconociendo su importancia ecológica, en 2024 Playa Cahuitán fue decretada como Santuario, integrándose al sistema de Áreas Naturales Protegidas del país. Hoy resguarda no sólo a las tortugas marinas y su hábitat de anidación, sino también a aves, reptiles, mamíferos y a la vegetación costera que forman parte de este ecosistema. La historia de Playa Cahuitán muestra cómo la ciencia, la participación social y la constancia pueden transformar un hallazgo en una estrategia de conservación de largo plazo, donde cada temporada de anidación representa una nueva oportunidad para proteger la vida marina.

Créditos: Karla C. López S. y Óscar López

Autor: Dirección General de Conservación